¿Por qué las pymes no deben olvidarse del SEO?

Seo Profesionales

Con la irrupción de las redes sociales en nuestro día a día muchas han sido las empresas que se han volcado hacia ellas y están destinando parte de sus recursos, lo que en muchas ocasiones va en detrimento de su inversión en otras estrategias como el SEO. Una práctica poco recomendable, dado que la búsqueda orgánica sigue siendo especialmente activa y favorece especialmente a las pequeñas y medianas empresas, sobre todo a la hora de conseguir nuevos clientes.

No cabe duda de que los buscadores siguen siendo herramientas útiles y masivamente utilizadas día a día por millones de personas en todo el mundo. Más allá del auge de los social media, los buscadores siguen siendo la forma más eficaz de buscar y acceder de forma directa a la información que deseamos encontrar. Por ello, que mejor que destacar para tener en cuenta, algunos de los principales motivos por los que las pymes no debían olvidarse del SEO.

Permite que nuevos clientes te encuentren.

Google registra100.000 millones de búsquedas mensuales. Constituye la principal fuente de información en internet, por ello es importante cuidar la optimización para buscadores, con el fin de maximizar la presencia en los resultados de búsqueda y conseguir el mayor número de visitas de clientes potenciales.

Puedes llegar a clientes interesados en tu producto, aunque no conozcan tu marca.

La gran ventaja de los motores de búsqueda es que los usuarios se dirigen a ellos en busca de un producto o servicio, independientemente de la marca que lo ofrezca. Esto supone una gran oportunidad para las pequeñas empresas, que no cuentan con  suficientes recursos para fomentar la notoriedad de marca. Sin embargo, si trabajan bien su posicionamiento, podrán competir en igualdad de condiciones con las empresas más grandes.

Los usuarios que buscan activamente, están más dispuestos a comprar.

Los clientes recurren a los buscadores porque realmente necesitan un producto o servicio. Tienen ya creada una necesidad, únicamente resta que encuentren una empresa que se adapte a sus intereses. Se trata de un medio que puede fomentar fácilmente la conversión; si la empresa ofrece lo que el cliente está buscando, la visita se traducirá en una acción por parte del cliente, bien sea una compra directa, solicitud de presupuesto o de más información.

Es un lugar donde encontrar respuestas.

Aquí los usuarios pueden encontrar qué servicios hay a su alrededor, o dónde comprar un producto determinado. Por su parte, las búsquedas locales ofrecen al instante la información y datos concretos que necesitan tus clientes, como un número de teléfono, la dirección de una empresa o su horario de atención al público. Además, no hay que olvidar el smartphone, como herramienta para buscar información en cualquier lugar. El 77% de los usuarios de estos dispositivos lo utiliza para buscar información, preferiblemente en su entorno más cercano.

Alcanzar el éxito en redes sociales no es fácil.

Requiere tiempo y dedicación. Es un trabajo diario, que requiere muchos recursos e innovación constante.  Además, los resultados principalmente se traducen en notoriedad para la marca, reputación online y engagement.

La conversión en ventas y el ROI tardan un poco más a llegar que con el SEO. Se trata de una actividad muy importante y necesaria, pero ello no implica descuidar otras actividades a priori más rentables.

¿Qué es más importante para tu empresa, el SEO o el Social Media?

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Lo que vemos y no vemos de las marcas I

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Lo que vemos:

- Identidad Visual: Logotipo, colores, tipografías

- Identidad Verbal: Naming, Tono, Mensajes

- Sistema de Marca: Gráficas de apoyo, layouts, etc

- Sonic branding, aroma branding, etc

Lo que No vemos:

- Visión y Misión

- Posicionamiento

- Propuesta de Valor

- Idea de Marca

- Personalidad de Marca

- Valores y Atributos

- Cultura Corporativa

- Arquitectura de Marca

- Mundos de inspiración

De hecho cuando nos enfrentamos a un proyecto de construcción de identidad, lo último que construimos es ‘Lo que Vemos’. No significa que sea lo menos importante, porque desde luego ayuda a cerrar el concepto estratégico y a proyectar lo que estamos construyendo, pero sí es cierto que una Marca bien resuelta abajo, sigue siendo una marca tenga un buen ‘logo’ o ‘no’, siempre que sea coherente, consistente y aplique el sentido común en los puntos de contacto.

En cambio, una marca con una gran identidad visual y vacía de contenido, nunca será una gran marca.

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Lo que vemos y no vemos de las marcas

STARBUCKS

Quien vendería café a través de una ‘Sirena’, quién renunciaría al color tostado de la categoría por el verde. Pues bueno, otro ejemplo más que la identidad visual pasa a un segundo plano, cuando el contenido estratégico es suficientemente diferencial para construir la ventaja competitiva.logo2

JÄGERMEISTER

Una de las marcas más potentes de la última década, representada por un ciervo iluminado por un sol, que no transmite ninguna propuesta de valor, ni mucho menos el lifestyle que propone la marca.

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Lo que si que han conseguido estas marcas es construir una personalidad y códigos visuales propios, que aplicados de forma consistente nos crean una identidad de marca definida y concreta.

Son claro ejemplos que NO necesitamos nuevos logos, necesitamos nuevas marcas, capaces de construir grandes conceptos que transmitan sus propuestas competitivas, más allá de si acertamos o no en expresar gráficamente las mismas, en su nuevo.. logo.

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Diseñadores, ¿saben cómo manejar el factor emocional?

Ya sea por personalidad o porque a menudo tratan con materias no racionales (buen gusto, belleza), los creativos toman decisiones emocionales. Y no es pecado admitirlo. Se les contrata para que aporten ese lazo afectivo -visible o tangible- entre una marca/ producto y sus consumidores/ usuarios: es decir, para que comuniquen, humanicen. Pues bien, el problema no es sentir pasiones, sino quedar a merced de ellas. En este artículo daré algunas pautas para manejar las situaciones más frecuentes en que el factor emotivo puede amenazar o entorpecer nuestro ejercicio profesional.

1) “Porque sí. Porque a mí me gusta”

Los que hemos sido profesores y alumnos de carreras artísticas conocemos muy bien este “argumento” con que algunos pretenden justificar su propuesta. Se darán el peor porrazo cuando egresen y enfrenten a un cliente con presupuesto y requerimientos muy específicos. Porque una cosa es que la obra lleve tu sello, y otra distinta es que sólo tú la entiendas o aprecies. El punto es: si piensas entrar al mercado o negociar con clientes debes prestar atención a otras necesidades y voluntades aparte de la tuya. Cuanto más pronto lo hagas, menos te afectará el golpe contra la realidad.

 

2) Es tu diseño. No eres tú

Comprometerte con un proyecto y tomar cierta distancia emocional son dos posturas perfectamente compatibles, y recomendables. Eso advierte Delyth Morgan en Good: Ética en el diseño gráfico (por Lucienne Roberts, Ed. Index Book, 2006): “si un diseñador no puede desvincularse emocionalmente del trabajo, su capacidad para solucionar un problema de diseño podría resultar limitada”. En un plano comercial es bueno hablar de productos más que obras, pues estas últimas llevan una carga afectiva que es mejor reservar para nuestra colección personal. No te atormentes por un producto que salió mal. No eres tú como persona el que falló, sino la propuesta. Quizás tuviste un mal día, o recibiste instrucciones confusas, o no te dieron libertad para expresar una idea (desde el momento en que te ponen condiciones, ya no eres el único responsable por un resultado). Sea cual sea el motivo, siempre se puede corregir. Lo importante es estudiar las causas del error para no repetirlo -filtrando conflictos intrapsíquicos como inseguridades o culpas- y luego enfocarse en el siguiente proyecto.

3) Tolerancia a la frustración

Varias ofertas laborales incluyen este concepto entre los requisitos que debe cumplir el candidato. Ser tolerante a la frustración significa recomponerse pronto o seguir funcionando igual de bien cuando las cosas no resultan como uno espera.

Implica madurez personal y profesional, porque los niños, las personas “malcriadas” por el éxito (es decir, que nunca han fracasado) o emocionalmente lábiles buscan satisfacción inmediata o permanente y son altamente productivos cuando están a gusto, pero en situaciones de crisis se desmoronan. Mi consejo: ponte a prueba, sal de tu comfort zone, trabaja a presión (dentro de ciertos límites razonables), no busques atajos o muletas, sé autocrítico y acepta la crítica externa; desconfía de los ambientes demasiado acolchados. Bien sabe un boxeador que los golpes duelen menos cuando te acostumbras a recibirlos.

4) El mal de caer bien

Con tal de evitar el conflicto, algunas personalidades sumisas se limitan a recibir instrucciones sin plantear exigencias ni preguntas. Es tal su deseo de complacer (para sentirse tranquilos o conservar el trabajo) que incluso desconciertan a un superior que espera de ellos orientación profesional o iniciativa. No es extraño que al finalizar la reunión, tales individuos sientan que hicieron el ridículo, o se auto-recriminen por tener que llevar a cabo una tarea sin pies ni cabeza, de la que su empleador es culpable sólo en parte. Por eso, atrévete a ser franco y plantear tu opinión. Un remedio no siempre tiene buen sabor, pero cura.

5) Cuando jefe o cliente atacan

De pronto debemos tratar con un superior iracundo, prepotente o canalla. Si el debate se transforma en combate, evita caer en descalificaciones o histeria. Tú, siempre educado e impasible (el método más efectivo para enfriar a un contrincante airado y demostrarle que tiene menos poder sobre ti del que piensa). Un profesional jamás se va a las manos o cede a la tentación de la vulgaridad. Recuerda que el maltrato verbal rutinario es una forma de trabajar en condición indigna. No contraataques, pero tampoco lo aceptes. Despide a un mal cliente o renuncia a un empleo hostil, pues aceptándolo validas la violencia como norma.

 

6) Lucha de egos

Entre creativos son frecuentes las “guerras frías” por ego. La envidia o miedo a que un colega más talentoso, carismático o popular los eclipse, sumado a una sobreoferta de potenciales competidores hace que algunos individuos se refugien en torres de marfil. No integran equipos ni comunidad, y si lo hacen, buscan rodearse de personal menos competente (poniendo en riesgo el proyecto o negocio) o duran poco antes de retirarse por diferencias con un adversario de perfil equivalente. A simple vista pueden parecer arrogantes, pero en verdad se trata de personalidades inseguras, como explica Richard Holloway en el mismo libro citado al comienzo: “claro que la gente importante y segura de sí misma no está siempre fingiendo, no tiene siempre que afirmar su creatividad”. ¿Cómo deshacerse del ego? Empezando por adoptar esta filosofía: los enanos compiten, los gigantes colaboran.

7) Estrés

Una cantidad abrumadora de trabajo, la tardanza en pagos, un futuro laboral incierto o ruptura sentimental pueden combinarse para gatillar estrés, cuadro bastante frecuente hoy en día. Lo curioso es que dos individuos reaccionarán distinto a los mismos estímulos: uno se estresará y otro lo tomará con calma o resignación. Esto indica que hasta cierto punto es la personalidad (o disposición psíquica) más que el ambiente lo que allana el camino al estrés. Si divides el mundo en perfección vs fracaso, temes a las figuras de autoridad (jefes, clientes, sus órdenes o plazos), no confías en tus capacidades o te auto-impones niveles de exigencia sobrehumanos (por inseguridad más que profesionalismo) eres buen candidato para colapsar por nervios. Relájate, abandónate un poco. No te juegues la vida en cada trabajo y sobre todo no confundas dedicación con obsesión. Sólo la primera es virtud.

Vía: Grafiscopio
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¿Conoces alguna marca que te haga vibrar y sientes que no puedes vivir sin ella?

 

Una Lovemark, una marca que logró posicionarse en ti, pero no mediante el típico posicionamiento en tu cabeza, sino que en tu corazón.

Una Lovemark es el verdadero valor de una marca, aquella que una vez ahí, probablemente no la puedas dejar porque llega tan profundo dentro de ti, de tus emociones, sentimientos y razones, que no la dejarás irse jamás.

Lo anterior nos cambia el paradigma de que una marca debe luchar constantemente para mantener su posicionamiento. Por el contrario, nos dice que una vez que lo adquiere, será el propio consumidor quien no pueda olvidarla.

Para poder entender cómo una marca logra llegar a transformarse en Lovemark, hay que entender qué es el valor subjetivo. Se refiere a la capacidad que tiene una empresa de usar connotaciones asociadas a su imagen para influir en el comportamiento de los clientes. Y que se hace extremadamente importante para empresas que no pueden diferenciarse por el valor objetivo, es decir, no tienen diferenciación clara y probablemente han caído en la categoría de los commodities.

Ahora, ¿cómo una marca puede aumentar su valor subjetivo? Fácil, puede ser haciéndose conocida, posicionándose, o debido a sus valores intrínsecos:

1. Para aumentar el conocimiento de las marcas, tenemos ciertos instrumentos, tales como: publicidad en medios, marketing directo, consumidor a empresa, promociones de venta y relaciones públicas.

2. Si vamos a crear posicionamiento podemos utilizar estrategias creativas en medios o mediante la elección de medios específicos; tal vez por el nombre o alianzas de la marca, por el empaque y la publicidad en puntos de venta o mediante la ubicación geográfica y las estrategias de distribución.

3. Por último, lo que refiere a los valores de la marca, aquello últimamente más utilizado como estrategia para generar valor, quizás por su efectividad o dificultad para copiarlo: Auspicio de eventos públicos, aportes a la comunidad, política de privacidad, ética en las prácticas de trabajo o buenas garantías.

Podemos ver que muchas veces este valor subjetivo de las marcas puede dominar el patrimonio debido a sus clientes, tales son el caso de Cocacola, Microsoft, IBM, General Electrics, Intel, Nokia, Toyota, Disney, McDonald’s y Mercedes Benz; cuyos valores de marca ascienden por sobre lo que muchos podríamos pensar en llegar a ganar durante toda nuestra vida, con ceros que casi no podemos contar. Y esto es un valor, que en definitiva, ha entregado el propio consumidor.

¿Qué nos entrega un valor de marca? Diferenciación, algo que todos queremos lograr y muy es difícil de explicar, hace única a la marca¿Cómo? Captando la atención del consumidor, para que aumente el valor subjetivo y el patrimonio entregado por los consumidores y finalmente lo más difícil, enamorándolo. Y así generando una Lovemark.

Ahora que podemos entender que esta diferenciación se la entregará el mismo consumidor, la pregunta es ¿cómo lograrlo? Entregándole lo que él quiere y cuándo él desee. Así lograremos captar su atención y seducirle, incluso hasta enamorarle.

Entonces, ¿qué es una Lovemark? ¿una marca amada? Tal vez, lo importante es que es una marca valorada y de la que el consumidor no podrá alejarse jamás. Aquella que despierta sus sentimientos, provoca intriga, entusiasmo, suspenso, aprecio, deseabilidad, valor, etc. Aquella que genera experiencias, un servicio, me entusiasma y me es útil. Aquella de la que tengo un conocimiento y una posición, pero no en mi cabeza, sino, como decíamos en un comienzo, en mi corazón.

 Vía: Puromarketing
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Los falsos mitos del branding

 

 

Cuando en alguna reunión comentas que te dedicas al mundo del Branding, tienes que armarte de valor, inspirar y con una suave espiración, procedes a contar todo lo que el branding significa y la importancia que tiene: que si no es solo el logo, que si es un activo intangible, que si pagas más por el café de Starbucks que por otro café… y entre gente moviendo la cabeza en señal de aprobación y ajás de satisfacción, siempre hay algún enterado que dice “Ya, bueno, pero esto es sólo para grandes empresas”.

Falsos mitos del branding #1: “El Branding es sólo para grandes empresas”

Efectivamente, las grandes empresas son las que tienen los presupuestos más grandes en datos absolutos (aunque esto no quiere decir que sean los presupuestos más grandes en datos relativos…). Sin embargo, eso no significa que sea sólo para grandes empresas.

Más allá de la poesía verbal y visual de nuestro trabajo, el branding es un protocolo de actuación que alinea a toda la empresa alrededor de una esencia. Los componentes de la plataforma de marca estratégica: La idea de marca, los valores, el posicionamiento… son herramientas para guiar todas las actividades con el objetivo de que todo el mundo, audiencias internas y externas, sepan lo que la empresa significa y lo que se espera de ella. Y esto, en otras palabras, es ahorrar dinero y tiempo.

El branding es un complemento a la estrategia de negocio. Es decir, puedes tener una marca espectacular, pero si no tu estrategia de negocio es mediocre, seguramente tendrás los días contados. No olvidemos que la marca al fin y al cabo es una promesa a las audiencias y defraudar de manera continua a las mismas acaba teniendo consecuencias negativas. Y si tienes una estrategia de negocio brillante pero tu marca no lo es, seguramente la empresa no desarrollará todo su potencial.

Las grandes empresas tienen, o supondremos que tienen, una estrategia de negocio óptima. La marca refuerza su actividad diferenciándolas respecto a su mercado y acercándolas a sus audiencias. Si el día de mañana una gran empresa española (desde Repsol hasta Mercadona, pasando por Santander o Telefónica) cometiera un error garrafal desde el punto de vista de marca, no pasaría nada. O al menos nada grave, que no se pudiera modificar o cambiar con trabajo, dinero y tiempo. No pasaría nada porque tienen una estrategia de negocio clara, una cuenta de resultados potente y una historia que les avala. El problema viene cuando las grandes empresas fallan, además de en la marca, en alguno de los otros tres puntos arriba mencionados.

Ahora bien, qué pasa con las PYMES. Aquí es donde el branding tiene mayor incidencia. Ya que puede suplir alguno de los puntos previamente mencionados: una estrategia de negocio un poco más difusa debido a la visión más medio-cortoplacista característica de las PYMES, una cuenta de pérdidas y ganancias no tan robusta o una historia mucho más corta. Pensemos en un simple ejemplo, si tuviéramos que ir a un polígono industrial para comprar algún tipo de herramienta o recambio sin saber previamente nada de ningún proveedor. ¿Iríamos a aquel que tiene un letrero y señalizaciones más claras, trabajadores bien aseados con uniformes impolutos y amables, folletos atractivos y unas oficinas limpias y adaptadas a las necesidades de los trabajadores y clientes? ¿O a un proveedor con un cartel que se cae, trabajadores vestidos de manera zarrapastrosa, oficinas sucias y cutres folletos? Al final todo es branding y todo suma.

Una estrategia de branding consistente (que no inflexible) y adaptada a la empresa proporcionará un refuerzo positivo que se nota no sólo en “lo bonito” si no también en la cuenta de resultados, gracias a la diferenciación versus competidores y a la fidelidad y repetición de compra de sus clientes. En las grandes empresas y en las PYMES.

 

Falsos mitos del branding #2: “El Branding es algo superfluo, lo importante es tener un buen producto o servicio”

 

Este mito está ampliamente extendido entre las empresas y de manera más exacerbada, si cabe, entre las PYMES. Existe la conciencia de que ofrecer un buen producto o servicio es la premisa necesaria y suficiente para tener éxito en el mercado y hacer crecer nuestra cuenta de resultados, y cuando este éxito no llega y nuestros ingresos distan mucho de ser óptimos nos preguntamos que por qué, y no encontramos respuesta.

Y eso es así porque no buscamos la solución en el “lugar” adecuado y no somos capaces de replantear los supuestos iniciales. En definitiva, hay que volver a formular las premisas, tener un buen producto/servicio es condición necesaria pero no suficiente. Entonces, ¿qué otra(s) premisa(s) debo considerar?, sin lugar a dudas, la premisa del branding o de cómo estoy ofreciendo ese producto/servicio al mercado.

En un mundo donde las variables clásicas son insostenibles, siempre habrá alguien que pueda vender a un precio menor, alguien que tenga mejor tecnología que tú, alguien que proporcione una condición extra más…., lo único que nos diferencia y que nos hace únicos, es la marca. Porque hoy en día, todo lo tangible se puede copiar con mayor o menor velocidad, a excepción de la marca.

La marca es, por tanto, un elemento clave y diferenciador, todo lo contrario a lo que se piensa sobre ella, que la tildan de aspecto superficial y secundario. Así, que para garantizar el éxito y, por ende, acrecentar nuestros ingresos, debemos diferenciarnos en el mercado y crear vínculos con nuestras audiencias para ofrecer, por definición, productos /servicios con valor añadido y “descomodificados”.

En definitiva, desde que fundamos una empresa y de manera continuada a lo largo del tiempo, sea cual sea el tamaño de nuestra compañía: la marca, debe ocupar, el lugar que le corresponde si no queremos ser un pez más dentro del océano.

 

Falsos mitos del branding #3: “El Branding es un gasto innecesario”

 

Existe una extendida concepción de que el branding es un gasto innecesario y que en una lista de prioridades, éste ocuparía las últimas posiciones. En general, esta creencia viene fundamentada por el desconocimiento de todo el potencial que posee una buena inversión en branding y de todas las virtudes del mismo.

Vayamos por partes, en primer lugar, debemos aclarar que no es un gasto si no una inversión que se traduce en rentabilidad en el corto, medio y largo plazo.

El branding nos ayuda en todas las fases de la empresa y aún más en todas las etapas del ciclo de vida del producto/servicio. Nos puede ayudar, por ejemplo, a estructurar o reestructurar el portafolio de marcas y las unidades de negocio de la compañía a través de la denominada “Arquitectura de marcas”; a optimizar nuestro presupuesto de marketing en los diferentes productos/servicios de nuestra cartera de marcas a través de la definición de roles; a entender y clasificar a nuestros consumidores para ajustar nuestra oferta a sus preferencias a través de los modelos de segmentación; a entender los puntos de unión y los diferenciales entre todas nuestras marcas y nuestra masterbrand a través de los modelos de vinculación; a relanzar productos/servicios en mercados maduros a través del reposicionamiento… y a otras muchas cosas que son de vital importancia en una compañía.

Por eso el branding, es una herramienta eminentemente estratégica que acompaña y retroalimenta a la estrategia de negocio y que forma parte de un “todo” en el desarrollo de la actividad de la empresa. Hemos desechado, por tanto, el falso mito de que el branding es una herramienta táctica y puntual que genera gastos. Una buena gestión de branding nos proporciona ahorros importantes ya que permite estandarizar y ajustar procesos de manera conveniente y en consecuencia, optimizar los recursos. Por lo tanto, cobra más importancia si cabe en las PYMEs donde la adecuada gestión de los recursos es clave para garantizar una cuenta de resultados saneada que nos permita desarrollar nuestra actividad sin problemas financieros.

El branding es el primer hilo conductor de la compañía y en muchas ocasiones, la última oportunidad para recuperar el éxito de un producto/servicio.

 

Falsos mitos del branding #4: “El Branding es caro”

 

En las noticias y prensa especializada oímos muchas veces el gasto que ha supuesto la creación de una marca o el rebranding de otra. Sin embargo, ante esta cifra hay que preguntarse: ¿Es la inversión de desarrollo de la nueva marca (diagnóstico, estrategia, diseño…) o es la inversión de desarrollo más implementación? Normalmente, las empresas dan a conocer la inversión completa de la creación y rebranding y por ello el presupuesto se dispara. Sólo hay que imaginar que el hecho de poner un determinado vinilo, un coste mínimo, hay que multiplicarlo por los diferentes puntos de contacto. Imaginemos el rebranding de Movistar, en el que se tenían que cambiar todos los vinilos de la marca: miles de millones de vinilos para cambiar, lo que lógicamente hace que el presupuesto de branding se dispare.

El presupuesto de branding para PYMES es bastante más reducido que para grandes empresas por diferentes motivos. En primer lugar, porque dentro del desarrollo, la información a analizar a nivel estratégico es mucho menor: por alcance y volumen y en segundo lugar, las implicaciones suelen ser menores o al menos, están más controladas.

Pongamos el ejemplo de una gran empresa de bebidas latinoamericana: AJE. Para hacer su diagnóstico global, no sólo hay que analizar los mercados en los que está presente en la situación actual y a futuro (Entre otros, Perú, Ecuador, Venezuela, Colombia, Brasil, México, Centroamérica, Vietnam, India y Tailandia) Sino que además hay que tener en cuenta del impacto que puede tener sus potenciales estrategias en las futuras áreas de expansión.

Ahora bien, ¿Debe el Sr. Jimenez, dueño de conglomerados Jimenez localizado en Leganés y con la mayor parte de sus clientes en la zona sur de Madrid, hacer un análisis del mercado y del cliente de conglomerados en España, Perú, Ecuador, Venezuela, Colombia, Brasil, México, Centroamérica, Vietnam, India y Tailandia? Probablemente no. Probablemente con que haga un análisis local sea más que suficiente. Y tirando la casa por la ventana, con un alcance nacional ya sería un documento de lo más completo y útil para el Sr. Jimenez, mucho más que un exhaustivo (y caro) informe global. Y lo mismo pasa con las implicaciones de la potencial estrategia a implementar.

No es lo mismo, como hemos dicho antes que Telefónica cambie su marca comercial, Movistar en más de 20 países que nuestro querido Sr. Jimenez lo haga en su taller de conglomerado de Leganés. Obviamente, el coste es mucho menor.

En definitiva, el branding es una inversión que requiere, como todas las inversiones, un desembolso inicial.

 

Cada proyecto de Branding debe ser un “traje hecho a medida” para cada empresa y tener en cuenta las necesidades actuales y futuras reales de cada empresa. Por supuesto, las PYMES deben buscar proyectos que se adapten a sus necesidades porque no porque sean más caros implica que vayan a ser más útiles, y por lo tanto mejores.

 

Como ya hemos mencionado anteriormente, una PYME no se puede comparar con las grandes empresas y debe ser consciente de sus necesidades, fortalezas y limitaciones.

 

 

Vía:Saatchi&Saatchi

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Situaciones que tu marca debe evitar en la comunicación.

El manejo de las redes sociales tiene que ser un discurso bien cuidado, tal como los buenos discursos políticos. Si se utiliza una mala palabra, e incluso, una frase específica, podemos dar una imagen soberbia o perder credibilidad. Por ello, debemos tener cuidado de cómo nos expresamos de nosotros y de la competencia, evitando siempre situaciones como las siguientes:

Somos los mejores.
Aunque lo seas, a las personas no les gusta escuchar eso. No es verídico, pues seguramente hay alguien mejor que tú. Por lo menos debe haber una marca que maneje mejor su orgullo. Mejor, demuestra con hechos por qué eres el mejor. Recuerda que es más convincente un acto que una palabra.

No nos es posible.
La competitividad se mide en eficiencia y resultados. Decir que no tienes posibilidad de acción sobre tu marca, te hace pequeño, te desaparece. Tal vez está trillada la frase “Haremos lo posible”, pero es mejor hacer el intento que cortar a los clientes con un rotundo “no”.

Prometer y no cumplir.
¿A quién no le molesta que los políticos nos prometan acciones y al final no hagan nada? Es molesto para todos que nos creen una expectativa y nos dejen esperando la respuesta esperada. Si no estás seguro de poder efectuar lo que dices, mejor agradece la participación de tu cliente, hazle saber que toman en cuenta su opinión y que tratarás de mejorar o de llevar a cabo su petición.

Hacer pública una oferta dirigida a clientes especiales.
Sabemos que la cultura aspiraciones es una gran herramienta, pero ten cuidado en qué momento y a quien la diriges. Más allá de dar status a tu marca, es posible que le reflejes una imagen elitista y poco amigable. Evita el descontento de tus clientes y planea bien el medio la estrategia de comunicación para ofertas especiales.

Humor negro.
La imagen de la marca está siempre en juego. Los chistes o comentarios que expresen desprecio o ventaja sobre un grupo social no son bienvenidos. Quizás los mensajes sean sarcásticos, pero es difícil leer ese tono. Aún no hemos aprendido a reírnos de nosotros mismos y de nuestra problemática, así que es mejor no meterse con temas delicados.

Los errores siempre han sido criticados, pero ahora parecen más graves porque la noticia corre mucho más rápido y se alimenta de cada inconformidad, haciendo el problema más grave de lo que parece.

                                  Vía: Roastbrief
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